Calpe

Decir Calpe es decir Mediterráneo, playas limpias y tranquilas, montañas que asoman al mar, altos acantilados, valles y barrancos, clima privilegiado, hospitalidad. Es dejarse deslumbrar por la naturaleza que funde mar y montaña en un abrazo hermanado por la luz bajo la sombra protectora del gran Peñón de Ifach. Subir al Peñón de Ifach es como tomar la senda que conduce al centro del universo y dejarse llevar por los sonidos que emergen de la tierra, por el suspiro del viento mediterráneo, por el tacto del cielo celeste. Todo parece posible desde la cima del Peñón, desde la cima de la gloria donde nos domina la fuerza y energía que atesora y nos hace sentir lo que realmente somos, una parte de la naturaleza en inseparable unión con ella, en libertad, en paz.

Por el norte, desde les Bassetes, el Peñón de Ifach nos sorprende con una de sus vertientes polifacéticas. Contemplarlo es un auténtico placer, su tronco desplegado reposa en el mar sereno, repantingado sobre las aguas y dibujando en el horizonte su silueta colosal que con fuertes amarras se mantiene anclada al puerto. Allí, en el puerto, sobre su regazo, el sabio marinero de piel curtida y manos tostadas ve pasar las tardes rojizas tejiendo las redes con esmero y tesón, uniendo cabos en nudos con gracia y maestría. Más tarde, romperán el silencio las bocinas de los barcos escoltados por cientos de gaviotas como cometas planeantes y el murmullo de los marineros entrando a puerto con aire fresco de alta mar, contando sus hazañas, exhibiendo sus presas y negociando la mejor recompensa.

Calpe es un lugar ideal para el disfrute de la naturaleza. Enclavado entre montañas a orillas del mar, dispone de grandes altitudes con abundante vegetación y rica fauna, así como una variada vida animal.

El Peñón de Ifach, símbolo de la Costa Blanca, se alza en el mar como roca calcárea de unos 50.000 m2 a 232 m de altura y 1 km de longitud. Unido a tierra por un estrecho istmo, es producto de un deslizamiento de la cercana Sierra de Oltá constituyendo uno de los accidentes geográficos de mayor singularidad y belleza, no sólo de la Comunidad Valenciana, sino de todo el litoral mediterráneo. La notable importancia paisajística del Peñón de Ifach, se debe a la combinación de los elementos propios de un paisaje montañoso con otros ligados a su condición de enclave litoral, donde el mar juega un papel preponderante. Su flora, fauna y vegetación, han merecido la atención de los estudiosos desde los tiempos de Cavanilles.


Situado en la zona oeste de Calpe, el Barranco del Mascarat, que debe su nombre al bandolero "Mascarat" que hizo de esos acantilados su lugar de acción. Es un espacio singular de extremada belleza, constituyendo desde tiempos remotos un paraje de gran valor estratégico, encontrándose unidos los dos acantilados por los puentes superpuestos del ferrocarril de vía estrecha y la carretera. Se entiende que en su cumbre se construyera, existiendo en estos días, la Torre del Mascarat, privilegiada atalaya que en sus tiempos se utilizaba para divisar a las posibles tropas invasoras.

Calpe es un pueblo marinero por excelencia. Sus más de 11 km de litoral, bañados por el mar Mediterráneo, así lo determinan. Existen unos 5 km de hermosos acantilados, Ifach, Toix, La Manzanera, y el resto son playas de finas arenas, calas y costa que invitan al baño. Entre las playas de finas arenas destacan la Playa de la Fossa o Playa de Levante, con más de 1 km de longitud y en la que ondea la Bandera Azul de la U.E.. En ella destaca la gran anchura de su zona de arena, pudiéndose practicar en ella el baño, el submarinismo y otras deportes náuticos. Destaca también la Playa del Arenal, igualmente con bandera azul. Tanto esta playa como la de Levante, disponen de magníficas instalaciones para el bañista, tales como servicios o zonas lúdicas. El Bol, Molí, Morelló, Cantal Roig y la Calalga, son playas de excelente y fina arena y menos populares y bulliciosas que La Fosa.

Idóneas para el submarinismo, el buceo o la pesca, se encuentran las calas de Les Bassetes, El Cantal Pla, Baños de la Reina, Les Urques y Cala Gaspa. En Calpe hay muchas cosas que pueden hacerse, aparte de visitar la ciudad y disfrutar de la naturaleza. Su bahía es un lugar ideal para la práctica deportiva.

 La navegación a vela y la motonáutica son actividades deportivas fácilmente realizables en nuestras aguas. Calpe es una de las poblaciones más animadas del litoral de la Costa Blanca alicantina, debido quizás al número y variedad de fiestas que se celebran a lo largo del año. Las Fiestas de Verano, se encuentran dedicadas a la Virgen de las Nieves. En el mes de octubre, se celebran los Moros y Cristianos en honor al Santísimo Cristo del Sudor, patrón de la Villa desde 1682. El 19 de marzo, fiesta de San José, arden estrepitosamente los diferentes monumentos satíricos en clave de humor. La importantísima colonia de alemanes ha aportado sus propios carnavales que se celebran desde 1982.

En julio las fiestas del Carmen sacan en procesión por el puerto a su Virgen, realizándole ofrendas de flores. Un mes antes, en junio, son las Fiestas de San Juan.

En cuanto a la gastronomia la cocina casera o tradicional es la que mejor define la cultura gastronómica de esta villa de la Costa Blanca. La llamada "dieta mediterránea" adquiere cada vez más importancia, de ahí que sea habitual hallar en la carta de nuestros prestigioso restaurantes, típicos platos como el "Cruet de peix", el putxero amb pilotes o la fideuà. Pero el arroz es la estrella máxima de la gastronomia calpina. Pescados como la dorada, el rodaballo, salmonetes, lenguado, etc son pescados propios de nuestro litoral.

También las carnes son imprescindibles en nuestra gastronomia. Cuenta también nuestra zona con indudables maestros chacineros, la morcilla negra de carne, la de cebolla, la longaniza roja, la blanca, de pascua o de ajo, el chorizo, sobrasada, salchichón casero y el figatell, son productos de nuestra tierra que se expenden frescos y curados. Entre los postres típicos citaremos los higos, las pasas, almendras, granadas, higos chumbos, la repostería típicamente mora, la uva aguardiente, los pasteles de boniato, dulces navideños, el "arrop i talladetes" o la "mona de pasqua".